Tú y yo y tus labios rojos, jugosos y delicados junto a los míos.
Tiempo tranquilo, claro y el calor de tu abrazo incinerándome contigo.
Rocío en la superficie de mi piel por la condensación del vapor del agua fresca de tus besos.
Aíre, alas, tú y aquel nido que crece sobre mi aliento.
Tormentas de sol, lluvia de pasión, claros de luna, iceberg de amor,
Arcoíris y cielo, mirada y dolor, longeva agonía, infinita adhesión.

Fluorescentes colores símbolos de magia, mar de devoción, y una casa habitada.
Almas gemelas, ola de química, ritmos de viento e infinita energía.
Esencia de almas que corren sin destino, se arriesgan viviendo y habitan olimpos.
Estruendos de luces y universo iluminado, constelación de deseo y un “muero por ti” desesperado.
Más ganas de ti y un alarido de felicidad, un grito de alegría y una puesta estelar.
Cometas y estrellas esencian tus ojos, lenguaje de un silencioso mirar
Soportando una vida que aún latiendo está…
No vuelvas para encontrarte en el mundo de nunca jamás,
Mejor escóndete tras aquel rincón en donde siempre estarás.
No cuestiones al mundo que girando está
Gira, gira y gira sin poder parar.
No te detengas, sonríe y verás
Que tu camino y el mío aunque corran por alcanzarse,
Distantes estarán.
Ha sido tu decisión, y por tu fidelidad la he aceptado,
Ve y sigue andante con un “no más a tu pasado”.
